Gasto militar
Gasto militar por país
Comentario
Países destacados
Ucrania destaca con mucha diferencia, con un gasto militar equivalente al 28.851% del PIB, seguida de Corea del Norte con el 23.256%. El resto del top 10 está dominado por países que enfrentan conflictos o fuertes presiones de seguridad, incluidos Sudán del Sur, Myanmar, Siria, Israel, Arabia Saudita y Rusia. En el extremo inferior, Islandia registra el 0% del PIB, mientras que Mónaco, Liechtenstein, Mauricio, Cuba e Irlanda también se encuentran entre los más bajos. Una sorpresa notable es que varios microestados europeos e Irlanda se sitúan al final de la lista, aunque Europa también incluye al mayor gastador, Ucrania.
Tendencias regionales
Asia tiene el promedio continental más alto, con un 2.773% del PIB, reflejando la presencia de varios países con un gasto muy elevado, como Corea del Norte, Myanmar, Siria, Israel, Arabia Saudita y Omán. Europa le sigue con un 2.043%, impulsada por valores extremos como Ucrania y Rusia, pero también alberga a muchos de los países con menor gasto, lo que muestra una gran variación interna. África promedia un 1.561%, con Sudán del Sur y Argelia destacándose muy por encima de ese nivel, mientras que Oceanía (1.441%) y Sudamérica (1.377%) son más bajas en conjunto. América del Norte tiene el promedio más bajo, con un 0.7834%.
Fuente de datos
Las cifras provienen de SIPRI 2024 y del FMI WEO 2026, y la unidad es el gasto militar como proporción del PIB (%). El conjunto de datos cubre 193 países. Como se mide en relación con el PIB, muestra la carga económica más que los presupuestos militares absolutos.
Interpretación
Los valores más altos significan que un país destina una mayor parte de su economía al gasto militar, mientras que los más bajos indican un compromiso económico menor. Dado que la media mundial es del 1.847% y la desviación estándar es alta, de 2.9, la distribución es muy desigual y está marcada por un pequeño número de casos extremos. Un gasto elevado puede reflejar amenazas de seguridad agudas o militarización, pero también puede implicar mayores sacrificios para otras prioridades públicas. Un gasto bajo puede señalar un entorno más seguro o distintas decisiones de política, aunque no necesariamente significa una defensa débil en términos absolutos.