Agricultura, silvicultura y pesca
Agricultura, silvicultura y pesca por país
Comentario
Países destacados
Siria lidera la clasificación con un 43.06% del PIB, por delante por poco de Guinea-Bisáu con un 42.17%, mientras que varios países africanos dominan el top 10 junto con Afganistán. En el otro extremo, San Marino es el más bajo con un 0.02%, seguido de Singapur con un 0.03% y Liechtenstein con un 0.16%. Una sorpresa notable es que el primer puesto pertenece a un país asiático, pero África ocupa abrumadoramente la mayoría de las posiciones más altas.
Tendencias regionales
África tiene, con diferencia, el promedio continental más alto, con un 18.44%, muy por encima de la media mundial de 10.2, y además aporta la mayoría de los países mejor clasificados. Oceanía también es relativamente alta, con un 16.01%, mientras que Asia se sitúa cerca del promedio mundial, con un 9.893, pero abarca tanto al país más alto como a varios de los más bajos. América del Sur (7.447%) y América del Norte (5.032%) son más bajas, y Europa tiene el promedio regional más pequeño, con un 2.784%, en consonancia con muchos países europeos que aparecen cerca del final.
Fuente de datos
Los datos provienen del indicador del Banco Mundial NV.AGR.TOTL.ZS (2024) y se miden como el valor añadido de agricultura, silvicultura y pesca como porcentaje del PIB. La cobertura incluye 186 países. Una salvedad es que esto representa la participación del sector en el PIB, por lo que refleja la estructura económica más que el tamaño absoluto de la producción agrícola.
Interpretación
Los valores más altos significan que la agricultura, la silvicultura y la pesca representan una mayor parte de la economía de un país; según la dirección indicada, eso se considera mejor. Los valores bajos indican que estas actividades aportan solo una pequeña fracción del PIB, a menudo en economías más orientadas a los servicios o a la industria. En conjunto, los datos muestran una amplia dispersión entre países, con una media mundial del 10.2% y fuertes contrastes regionales, por lo que las participaciones altas o bajas deben interpretarse en el contexto de la combinación económica más amplia de cada país.